
Recientemente, la empresa firmatense Liberato, dedicada a la elaboración de sales, participó del Santa Fe Bussines Forum. Un importante evento realizado en Rosario y organizado por el Gobierno de la Provincia de Santa Fe.
Según destacaron desde el Centro Económico de Firmat, el mismo sirvió para impulsar el intercambio comercial y las inversiones extranjeras.
Región360 Noticias habló con Joaquín Nasazzi, empresario fundador de Liberato, para saber qué resultados había tenido su participación en el foro.
“Se concentraron más de 1000 empresas nacionales y unos 200 compradores pertenecientes a empresas extranjeras, fundamentalmente de América. Fuimos con muy buenas expectativas porque a través de una plataforma uno podía invitar a esos potenciales compradores a una reunión. Así que fuimos con 19 reuniones confirmadas; y por lo que hablamos con otras empresas que participaron nos dimos cuenta que ese número estaba bastante bien. Positivamente, hubo interés concreto en esas reuniones y esta semana ya estamos pasando cotizaciones”, dijo Nasazzi.

Nasazzi desctacó la participación de Gabriel Citro, uno de sus colaboradores, en el Santa Fe Bussines Forum
Entre las empresas con las que conectó Sales Liberato en el foro se destacan firmas de Bolivia, Colombia, Paraguay, dos empresas de Brasil y Costa Rica. “Con esas empresas hay buenas expectativas”, contó el joven empresario firmatense.
Consultado sobre si era la primera experiencia exportando, Nasazzi explicó que “nunca habíamos exportado. Si tenemos experiencia en importar, porque somos importadores a partir de materias primas que utilizamos. El año pasado participamos de una ronda de negocios que se hizo en Santa Fe capital, con una tónica similar al último foro, donde tuvimos reuniones con varias empresas. Sin embargo, no se pudo concretar nada porque el contexto era muy difícil para pasar una cotización, todo lo vinculado al comercio exterior estaba muy complicado. Este año, daría la sensación, que para esto está todo un poco más allanado, para que a lo mejor se pueda exportar”.
Sobre cómo harían concretamente para tramitar los permisos de exportación, Nasazzi respondió: “estamos participando de un programa en el que la Provincia nos designa un asesor. Además, en base a lo que uno hace y las necesidades que tiene, te ayuda, de acuerdo al destino, a la formación de precios”.
En caso de darse estas oportunidades de ventas al extranjero, Liberato podría necesitar de más personal en sus instalaciones. “Las fuentes de trabajo se generarían. Si bien en la empresa tenemos maquinas, actualmente estamos en un volumen de trabajo destinado al mercado nacional donde estamos llegando a un punto donde se necesita más gente. Más allá de que uno como titular de una empresa apuesta a que le vaya bien siempre desea generar fuentes de trabajo y que la gente que depende de la firma tenga un buen pasar”, describió Nasazzi.
Respecto a las condiciones de producir en el interior, Nasazzi se mostró positivo al decir que “si bien en las grandes ciudades suele haber más oportunidades de negocio, las herramientas están disponibles en todos lados. Se presentan algunas dificultades para acceder a créditos y aportes, porque te lleva tiempo y hay que presentar mucha documentación. Pero está en uno dedicarle el tiempo, porque las herramientas están”.

La empresa Liberato elabora una amplia variedad de productos en distintas presentaciones
En lo que respecta al abastecimiento del mercado interno, Liberato llega a todo el territorio nacional. “Tenemos una mezcla de venta propia y de venta a través de distribuidores. Con cuatro distribuidores grandes con los que trabajamos cubrimos desde el norte hasta el sur del país. Si bien en algunos puntos necesitaríamos más presencia, con alguno de nuestros productos estamos llegando a todo el país”, graficó el responsable de la firma de sales.
En un mundo donde la imagen dice mucho, más allá de vender un producto de excelencia, la presentación es muy importante a la hora exhibir la marca en la góndola. “El packaging es muy valorado. En su momento, cuando recién comenzábamos hicimos una apuesta fuerte respecto a la presentación, porque entendíamos que al ser una marca que aún no era conocida necesitábamos hacer algo vistoso y bueno. Nosotros confiábamos que teníamos un buen producto pero teníamos que lograr que la gente lo tome. Porque si lo compraban les iba a gustar”, consideró Nasazzi.
Ante la pregunta sobre cómo es el vínculo con la competencia, Nasazzi respondió que “trato con los competidores no tengo pero si tuvimos una mala experiencia. No digo que toda la gente de la ciudad sea mala y toda la gente del pueblo sea buena, pero existe la creencia de que la gente de pueblo es más inocente, somos más inocentes. Y cuando empezamos a tener presencia en Buenos Aires, hubo una marca que nos presentó un escrito aduciendo que nosotros estábamos usando un término, que es `marina´, por la sal marina, indicando que lo tenían registrado. Cuando en realidad eso no es así, porque `marina´ es un atributo de la sal, no tiene nada que ver con un nombre comercial. Esa fue una mala experiencia que tuve con los competidores, podríamos decir que el nivel de hostilidad llegó ahí. Pero quedó en la nada, porque al contratar a un estudio que se dedica al tema pudimos saber que no tenía razón de ser el planteo».

Joaquín Nasazzi, responsable de Liberato. La empresa firmatense que nació de una receta familiar y hoy piensa en exportar
Para finalizar Joaquín Nasazzi valoró los comienzos de Liberato. Una génesis que se remonta a uno 7 u 8 años atrás. “Arrancamos con un solo producto, que es la sal con especias, que viene de una receta familiar. Esta es una empresa familiar que comenzó con eso solo. Cuando iniciamos el trabajo lo hacíamos tipo hobbie, con mi tío y mi viejo. Los fines de semana hacíamos las mezclas, preparábamos los potecitos, sin marca sin nada. Y cuando empezamos a vender registramos la marca y le hicimos una etiqueta al pote. Pero era un trabajo extra que teníamos”, contó el fundador. Y agregó: “en un momento se planteó la idea de pensar que el emprendimiento no funcionaba, pero eso era porque no le dedicábamos el tiempo que necesitaba. Como todo en la vida, si a las cosas no les ponés tiempo es muy difícil que funcionen. Por eso, a mis 24 años, decidí dejar el trabajo que tenía para apostar a ponerle tiempo para que marche. Ese no fue un salto grande en cuanto a dinero y ventas pero si a ponerle cabeza al proyecto. Yo considero que ese fue el primer quiebre que tuvimos, porque ahí había una persona todo el tiempo detrás del proyecto. Y así empezó a venir a trabajar un amigo, después el sobrino de un amigo. Trabajábamos tres días a la semana porque las ventas daban para eso. Y luego agregamos un producto y después otro. Y fuimos creciendo. Fue como una película, de a poco. Todo se hace con mucho esfuerzo. Hoy trabajan 9 personas en la empresa”.
