


El pasado viernes 30 de mayo, una mujer de 72 años, que se encontraba en total estado de abandono, fue rescatada del fondo de una vivienda ubicada en calle Chile al 700, en la ciudad de Venado Tuerto. Sus cuidadores la mantenían cautiva y le habían usurpado la casa.
Según vecinos que leen Región360, el lugar de cautiverio era similar a un «gallinero»: una rústica casilla con una cortina como puerta. Fuentes de la investigación informaron que la mujer dormía allí sin calefacción ni luz y utilizaba una lata de 20 litros para sus necesidades.
Las primeras investigaciones sugieren que la víctima, de nombre Gladys, fue coaccionada por su cuidadora para vender la casa por un millón de pesos, bajo la amenaza de ser denunciada por tener a su empleada trabajando durante 8 años sin aportes. El dinero de la venta nunca llegó a la mujer, quien fue recluida en la precaria casilla en el fondo del patio, mientras la cuidadora y su familia usurparon la propiedad. Además, le retenían el dinero de su jubilación y pensión.
La reciente viudez de Gladys y su distancia con su hijo crearon un contexto propicio para el abuso, que dataría de algunos meses. Su hijo declaró que, tras la muerte de su padre, le ofreció a su madre vivir con él, pero ella se negó.
El calvario de Gladys se descubrió cuando una mujer que fue a dar un presupuesto para un cumpleaños de 15 escuchó gritos de lamentos y pedidos de ayuda. Además, vio recortes de nylon sobre la mesa, similares a los utilizados para fraccionar estupefacientes.

Tras la denuncia, las autoridades allanaron la propiedad y encontraron a la mujer viviendo en condiciones deplorables. En el frente del inmueble habitaban tres personas, dos de las cuales eran su cuidadora y su pareja que quedaron detenidos. En el procedimiento también se secuestraron armas, réplicas, celulares y dinero.
Por estos horas, Gladys se recupera en el Hospital Alejandro Gutiérrez de Venado Tuerto, y aunque presentaba desnutrición y deshidratación, se encuentra lúcida y ubicada en tiempo y espacio. Su hijo señaló que su madre era obesa, pero al hallarla pesaba 45 kilos.
En las últimas horas, la fiscal Andrea Cavallero imputó a la cuidadora y a su pareja, solicitando a la jueza Paula Borrello la prisión preventiva. Se les acusa de lesiones graves dolosas, por haber golpeado presuntamente a Gladys, y abandono de persona, por dejarla a su suerte en ese cuchitril, sin atención médica, aseo y alimentándola con sobras.


