




La situación de la fábrica de cosechadoras Vassalli parecería salir del limbo en el que estuvo sumergida los últimos meses, ya que el traspaso accionario tendería a concretarse. Sin embargo, la presión actual es cada vez mayor: el stock de repuestos que se autorizó a vender para que los trabajadores pudieran cobrar algo de dinero se está agotando. A esto se suma el creciente descreimiento de los empleados, dado que no es la primera vez que se manejan fechas tentativas sobre el arribo de los nuevos dueños.
En medio de diversas versiones, Región360 tomó contacto con una alta fuente vinculada al proceso de negociación, quien manifestó que la complejidad del traspaso radica en cuestiones técnicas, legales y económicas. «Son años que generaron esta situación. En Buenos Aires hay un equipo de abogados trabajando y los contratos acumulan capítulos enteros», expresó de manera gráfica el consultado.
Al ser consultado sobre por qué el desembarco se produciría en los próximos días, la fuente señaló que, según manifestaron los actuales propietarios, se estima que el traspaso estará resuelto alrededor del 20 de junio. Sin embargo, advirtió: «La asamblea no está cerrada». Esto hace referencia a la reunión de accionistas del pasado 29 de abril en Buenos Aires, donde se trató el ejercicio económico finalizado el 30 de junio de 2025. En ese encuentro se decidió pasar a un cuarto intermedio, por lo que las renuncias puestas a disposición por Sofía Marsó (Directora Titular y Presidenta) y María Pilar Marsó (Directora Suplente) aún no llegaron a considerarse. Legalmente, la firma sigue perteneciendo a los Marsó.
Respecto a los primeros pasos que planean los inversores, el entrevistado fue contundente al asegurar que «la quiebra no le conviene a nadie» y que un plan de salvataje es la clave para poner la fábrica en pie y transformarla en «un negocio de verdad». En ese sentido, aunque entiende la ansiedad general por el traspaso, remarcó que lo verdaderamente crucial vendrá después, que es reactivar la planta. Finalmente, al ser indagado sobre el capital necesario para mover el engranaje productivo y la posibilidad de recurrir a líneas de crédito estatales, el vocero fue tajante al afirmar que «ese es un esfuerzo privado».
En cuanto a la situación del personal, la fuente aseguró que «jurídicamente se hará valer el derecho adquirido de cobrar». Aunque aclaró que aún se debe definir la modalidad del pago, afirmó que «una vez puesta en marcha la producción y cuando la compañía despegue, se pagará en tiempo y forma».
Ante la consulta de si es viable ver una cosechadora salir de la línea de montaje en el corto plazo, el entrevistado explicó que primero se debe cumplir con la entrega de seis cosechadoras vendidas que pertenecen a la línea vieja.
Por último, destacó que —pese a la escasez de insumos y a la jornada reducida que realizan los trabajadores por la falta de pago— en la Planta 3 los ingenieros lograron algunos avances respecto al nuevo modelo: «Se avanzará con más firmeza sobre la Línea 80 cuando se logren destrabar las transmisiones Claas que quedaron retenidas en la aduana y arriben los motores Scania. Ese es otro de los puntos en los que estamos trabajando. La idea es operar con proveedores nacionales y europeos», concluyó.
