Este martes 2 de junio se celebra en todo el país el Día del Bombero Voluntario, una fecha que rinde homenaje a quienes integran las fuerzas de rescate y extinción de incendios de manera comunitaria. La elección del día no es casual, sino que responde a un hecho histórico ocurrido hace exactamente 142 años en el barrio porteño de La Boca.

La historia se remonta a 1884, cuando un incendio de grandes proporciones amenazó con destruir un conventillo construido con maderas de los astilleros locales. Ante la falta de un servicio oficial en la zona, los vecinos se organizaron de forma espontánea. Tomás Liberti, un inmigrante italiano, junto a su hijo Oreste y un grupo de vecinos del barrio, armaron una cadena humana para combatir las llamas y evitar una catástrofe mayor. Tras controlar la emergencia, este grupo fundó el primer Cuerpo de Bomberos Voluntarios del país bajo el lema «Querer es poder».

A casi un siglo y medio de aquella primera dotación, el sistema creció de manera federal hasta convertirse en una red de asistencia civil fundamental. Actualmente existen más de 1.100 asociaciones en todo el territorio nacional, integradas por un cuerpo activo que supera las 58.000 personas. Entre ellos se cuentan alrededor de 43.000 varones y 15.000 mujeres que se desempeñan como brigadistas, conductores, operadoras de radio, socorristas y equipos de logística. En el ámbito provincial, Santa Fe se destaca con una fuerte presencia que incluye a más de 4.000 bomberos en actividad, distribuidos en 135 asociaciones y cuarteles operativos.

El trabajo cotidiano de estos cuerpos abarca desde incendios forestales y estructurales hasta inundaciones, accidentes viales y rescates complejos. Aunque en la gran mayoría de los casos se trata de una labor no remunerada, el servicio resulta un pilar indispensable tanto en las grandes ciudades como en los pueblos más aislados. La jornada de hoy se conmemora en los distintos cuarteles con actos institucionales, toques de sirena tradicionales y desfiles, recordando el inicio de una actividad que se sostiene, fundamentalmente, por el compromiso vecinal, el aporte de las comisiones y la vocación de ayudar de quienes forman parte de los cuerpos de bomberos.