


El observador de aves y fotógrafo de Firmat, Mario Casadei, logró documentar una especie cuyo avistamiento sienta un precedente inédito en la ornitología santafesina. Se trata del cachudito pico negro (Anairetes parulus), un ave originaria del sur patagónico y las zonas serranas cuya presencia nunca antes había sido registrada en el territorio provincial.
El hallazgo se produjo durante una salida grupal en las cercanías de Colonia Hansen y el arroyo que cruza por el camino que conecta Firmat con San José de la Esquina. «Íbamos en dirección a Colonia Hansen por el camino rural que pasa hacia San José de la Esquina. En el puente nuevo, me detuve a esperar al grupo y, como suelo hacer en ambientes con cuerpos de agua, me puse a observar las aves del lugar», relató Casadei a Región360.
Para identificar las especies presentes en el ecosistema, el observador utilizó la técnica de playback, reproduciendo vocalizaciones específicas. «Tiré un par de audios de llamado de una especie que me pareció que podía estar en la zona. A los pocos segundos apareció un ejemplar, pero al observarlo con los binoculares me di cuenta de que era otra especie de la misma familia. Quedé helado porque sabía que se trataba del primer registro para la provincia de Santa Fe», explicó.

Diferenciar a este ejemplar de las especies autóctonas requiere de una mirada entrenada. Según detalló Casadei, «el que está siempre en nuestra zona es el cachudito pico amarillo (Anairetes flavirostris), que es muy común de ver para nosotros los observadores porque sabemos en qué ambiente buscarlo. Pero este que encontré es el cachudito pico negro; fue todo un acontecimiento histórico».
Respecto a los motivos que habrían desplazado al ejemplar fuera de su hábitat natural —predominante en el norte de la Patagonia y las sierras de Córdoba—, Casadei señaló que los corredores biológicos y la pérdida de hábitat juegan un rol clave. «No hay registros de esta especie ni en el norte de Buenos Aires ni en el sur de Santa Fe. Al estar cerca de un arroyo, creo que estos cuerpos de agua funcionan como rutas para muchas especies consideradas raras, que suben o bajan buscando alimento. Además, el avance de la frontera agrícola reduce los ambientes naturales, lo que obliga a las aves a desplazarse buscando lugares propicios para sobrevivir», concluyó.
