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Santa Fe produce: historias de empresas que transforman identidad en desarrollo

por Redacción Región 360
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Hablar de producción santafesina es hablar mucho más que de grandes industrias o de los productos que salen de los campos. Es hablar también de pequeñas y medianas empresas, de familias que emprenden, de trabajadores que incorporan conocimiento y de localidades del interior que encuentran en la producción una oportunidad concreta para crecer.

En ese entramado, el dulce de leche aparece como un protagonista común. Pero detrás de un producto tan argentino hay mucho más: leche producida en Santa Fe, trabajo, inversión, innovación, agregado de valor y empresas que lograron convertir una materia prima en productos que llegan a consumidores de todo el país.

Con esa mirada, la diputada provincial María Fernanda Castellani recorrió en los últimos meses cuatro experiencias productivas: Los Rogeles de Marcela, Alfajores Esmeralda, El Rosquinense y Cara Negra. Son empresas diferentes, con historias y escalas distintas, pero con algo en común: nacieron en localidades santafesinas y eligieron crecer desde allí.

Mujeres que transformaron un emprendimiento en una empresa

En Venado Tuerto, Los Rogeles de Marcela representa una de esas historias en las que el esfuerzo personal se transforma en un proyecto productivo.

Marcela Sévola comenzó en 2001, en plena crisis económica, a partir de una receta de rogel que había recibido de una amiga. Lo que nació como una alternativa de ingreso fue creciendo hasta convertirse en una empresa con fábrica propia y centros de distribución. Una década después se incorporó su sobrina Florencia Gutiérrez, licenciada en Nutrición, aportando nuevos conocimientos a un proyecto que continuó expandiéndose.

Para Castellani, estas experiencias permiten poner en valor el rol de las mujeres en el entramado productivo santafesino

“Me interesa visibilizar a las mujeres empresarias de nuestra provincia porque muchas veces detrás de una empresa hay una mujer que empezó desde muy abajo, atravesó momentos difíciles y tuvo la decisión de crecer. Son historias que pueden inspirar a otras personas a emprender y a convertir una capacidad o un oficio en un verdadero proyecto de vida”, señaló.

Cuando la identidad local se convierte en una marca

También en Venado Tuerto nació Alfajores Esmeralda, un emprendimiento iniciado por Bruno Suárez y Janina Barrientos en 2022 y que comenzó a comercializar sus productos al año siguiente.

La empresa tomó como identidad el tradicional alfajor santafesino, con su masa característica y doble relleno de dulce de leche y membrillo, y convirtió una tradición regional en una propuesta con proyección nacional.

El reconocimiento llegó rápidamente: en 2024 obtuvo el primer puesto como “Alfajor Embajador Cultural” y una medalla de plata al “Mejor Alfajor Glaseado” en el Campeonato Argentino del Alfajor.

“Cuando una empresa toma una tradición de nuestra provincia, la transforma, le incorpora valor y logra que sea reconocida en otros lugares del país, también está llevando a Santa Fe al resto de la Argentina”, destacó Castellani.

El valor de transformar la materia prima en Santa Fe

En Cañada Rosquín, El Rosquinense representa otra dimensión de esa misma cadena productiva.

Desde 1977, la empresa se dedica a la elaboración de distintas variedades de dulce de leche, tanto para el consumo familiar como para abastecer a otras industrias alimenticias.

Su historia permite poner el foco en uno de los grandes activos productivos de Santa Fe: la capacidad de transformar sus propias materias primas y generar valor dentro de la provincia

“Santa Fe es una provincia que produce alimentos para la Argentina y para el mundo. Tenemos productores, materia prima, trabajadores, conocimiento y empresas que agregan valor. El desafío es que cada vez podamos transformar más de lo que producimos acá, porque cada eslabón de esa cadena significa más trabajo y más desarrollo para nuestras localidades”, sostuvo Castellani.

Del tambo al producto terminado

En San Jerónimo Sud, Cara Negra lleva esa integración un paso más allá. La empresa nació en 2004 vinculada al tambo de los hermanos Sebastián y Francisco Palacios y elabora su dulce de leche con leche de producción propia.

Es un ejemplo concreto de cómo la producción primaria y la industria pueden encontrarse en un mismo proyecto: desde la obtención de la materia prima hasta la elaboración del producto final.

La calidad alcanzada también fue reconocida en distintas ediciones de Caminos y Sabores. En 2025, su dulce de leche familiar obtuvo el primer premio de su categoría en el concurso Experiencias del Sabor.

“Cara Negra muestra todo lo que podemos hacer cuando agregamos valor a lo que producimos. Detrás de ese dulce de leche hay un tambo, trabajadores, conocimiento, inversión y una empresa que decidió transformar su propia materia prima en un producto terminado. Eso es desarrollo regional”, afirmó Castellani.

 

Una provincia que produce y agrega valor

Las historias de Los Rogeles de Marcela, Alfajores Esmeralda, El Rosquinense y Cara Negra tienen orígenes diferentes, pero forman parte de una misma realidad: Santa Fe tiene una enorme capacidad para producir, transformar y generar valor desde sus localidades

Son empresas que nacieron en el interior, que generan trabajo y que demostraron que no hace falta estar en los grandes centros urbanos para desarrollar proyectos competitivos y con reconocimiento.

“Cuando hablamos de producción santafesina, hablamos de una cadena enorme que empieza en nuestros campos y tambos, pero que continúa en nuestras industrias, comercios y emprendimientos. Cada empresa que crece en una localidad del interior genera oportunidades y fortalece a toda una comunidad”, remarcó Castellani.

Para la diputada, recorrer estas empresas también significa escuchar de primera mano cuáles son sus necesidades y desafíos.

“Mi tarea es estar cerca de quienes producen, conocer sus historias y escuchar qué necesitan para seguir creciendo. Santa Fe tiene todo para ser protagonista: tiene recursos, conocimiento, trabajadores, empresarios y una identidad productiva enorme. Tenemos que acompañar ese esfuerzo y generar las condiciones para que producir en nuestra provincia sea cada vez más una oportunidad de crecimiento”.

Porque detrás de cada producto santafesino hay mucho más que una marca: hay trabajo, familias, inversión y comunidades enteras que crecen cuando la producción se pone en marcha.

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