


Las crónicas policiales a veces nos sorprenden con episodios que rozan lo insólito, pero que en el fondo reflejan un problema de inseguridad y reincidencia que la Justicia no está dispuesta a tolerar. Es el caso de M.S., un joven de 23 años que protagonizó un raid delictivo de baja escala —que incluyó el robo de una bicicleta y la sustracción insólita de una botella de fernet de un comercio—, y que terminó tras las rejas cumpliendo prisión preventiva.
El hecho que desató su captura ocurrió en la madrugada del pasado 30 de octubre, cuando M.S. ingresó aprovechando una reja entreabierta de un comercio ubicado en Avenida Falucho al 8 de Venado Tuerto. Tras sustraer una botella de fernet ante la mirada de la propietaria, emprendió una fuga pedestre.
Al ser interceptado por la policía en las inmediaciones de la Plaza de los Veteranos de Malvinas, el sospechoso se zafó del control e intentó escapar corriendo, lo que derivó en su aprehensión y en la acumulación de cargos por resistencia a la autoridad.
Lejos de tratarse de un episodio aislado, la investigación demostró que el imputado arrastraba causas previas, entre ellas el hurto de una bicicleta rodado 29 perpetrado meses atrás en calle Pardal.
Ante este escenario de reiteración delictiva, la actuación del Ministerio Público de la Acusación (MPA) fue determinante.
Durante la audiencia de medidas cautelares celebrada este lunes, la fiscal adjunta subrogante, Dra. Larisa Celeste Barucca, desplegó una sólida argumentación jurídica que desarticuló los planteos de la defensa oficial. Gracias al riguroso trabajo de la Dra. Barucca al ponderar los riesgos procesales y los antecedentes del imputado, el juez penal interviniente resolvió dictar la prisión preventiva ordinaria para M.S., alojándolo en la Alcaidía de Melincué.
El fallo judicial contempló además la tutela de los derechos humanos del detenido, ordenando garantizar su abordaje integral por consumos problemáticos de sustancias, pero marcando un límite estricto frente al delito urbano.
El valor de la respuesta fiscal ante la reiteración delictiva»Ningún delito es menor cuando afecta la tranquilidad de los comerciantes y de los vecinos de nuestra ciudad. El robo hormiga, el hurto ocasional y el desprecio por la autoridad policial erosionan las bases de la convivencia pacífica. Desde la fiscalía tenemos la obligación de mirar el contexto integral de cada imputado: la reiteración de hechos y el incumplimiento de medidas alternativas demuestran que la única respuesta proporcional para resguardar el orden público y garantizar el proceso es la privación de la libertad. No vamos a permitir que la sensación de impunidad se instale en las calles de Venado Tuerto.»
