


La conmoción por el fallecimiento de Bruno Ponti (24) —el joven jugador del Club Atlético Chañarense que perdió la vida esta madrugada en un trágico vuelco sobre la Ruta Provincial 93, entre Berabevú y Chañar Ladeado— suma un nuevo y desgarrador capítulo. A través del sitio oficial Chañarense Web, la institución donde nació y creció deportivamente publicó una emotiva carta abierta de despedida junto a su fotografía.
El mensaje sintetiza la paradoja de haber pasado, en cuestión de pocas horas, de la máxima alegría tras la obtención del título clásico frente a Independiente al dolor más absoluto por su abrupta partida:
«Hola, Bruno.
Te estamos escribiendo desde este lado, con el corazón en la mano, sin poder ni querer encontrar las palabras para despedirte. Porque, en realidad, nos negamos a hacerlo.
Sería en vano intentar contarle a la gente quién fuiste. Porque desde hace unas horas, entre tantos mensajes que nos llegan, hay palabras que se repiten una y otra vez: “Gran persona”, “el del corazón enorme”. Y así eras vos. Y así te vamos a recordar siempre.
Porque además de ser un jugador enorme, de esos que dejaban todo en la cancha, con unos huevos tremendos y un amor inagotable por estos colores, lo más grande que nos dejás va mucho más allá del fútbol. Nos queda la certeza de que, con tu bondad, tu humildad y tu templanza, dejaste una huella imborrable en cada uno de los que tuvimos la suerte de conocerte. Y estamos seguros de que cada palabra que se escriba acá va a ser reflejo de eso.
Te vimos nacer y crecer en esta casa. Te vimos aprender, equivocarte, levantarte y volver a intentarlo. Pero, sobre todo, te vimos esforzarte siempre por ser cada día mejor. Como jugador y, mucho más importante, como persona. ¡Y pucha que lo lograste, campeón!
Hoy nos toca aceptar algo que todavía no podemos entender. Pero, en medio de tanto dolor, nos queda un pequeño consuelo: saber que ayer viviste uno de los días más felices de tu vida. Que pudiste celebrar eso por lo que tanto luchaste, con la camiseta que tanto amabas y rodeado de tu gente.
Nos quedan esos abrazos fuertes que nos dimos festejando, tu sonrisa enorme y la imagen de verte feliz, tan feliz, cumpliendo tu sueño y el de toda la familia merengue.
Qué paradoja, amigo. Ayer celebrábamos juntos una estrella más en nuestro escudo, sin imaginar que hoy vos te convertirías en una de esas estrellas que nos van a acompañar y guiar desde el cielo.
Siempre vas a ser nuestro “Búfalo”. Y desde acá, más unidos que nunca, vamos a seguir luchando para mandarte muchas más alegrías para allá arriba.
Gracias por tanto, por todo lo que fuiste y por todo lo que nos dejaste. Te queremos para siempre y te prometemos nunca olvidarte, campeón.»
