Desde hace unas semanas viene circulando, en redes sociales y aplicaciones de mensajería, una foto de la persona detenida el pasado 16 de mayo en Villa Cañás acusado de cometer dos homicidios en la ciudad de Firmat en 2015.

Este medio pixela la imagen por no existir aún una condena
La viralización de la imagen tomó fuerza este viernes tras conocerse que las pruebas de ADN realizada a G.J.V., de 51 años, son positivas. Es decir que el material genético preservado en la escena del crímen es coincidente con la muestra tomada al detenido. Por lo que el asesino de Mario D’Angelo y Graciela Picech está identificado.
De acuerdo a lo expresado por el Fiscal General Matías Merlo, van a continuar con las instancias que requiera la justicia para comenzar a futuro con el correspondiente juicio oral y público.
Si bien aún no está claro el motivo del crimen, la hipótesis principal sería que el detenido tenía una relación violenta con una mujer que trabajaba revendiendo joyas para la pareja asesinada. Y habrían sido Mario y Graciela los que le habrían sugerido a su vendedora denunciar el comportamiento violento al que era sometida. El tomar partido por una víctima de violencia de genéro habría motivado el crimen.
Todos estos años el detenido, oriundo de Villa Cañás, vivió en distintos lugares de la provincia de San Luis. Fue a partir de un cruce de llamadas e impactos de antena, con tecnología recientemente adquirida, que se lo vinculó al caso. Y a partir de escuchas telefónicas se habría terminado de incriminar. La Agencia de Investigación Criminal, aprovechando su paso por Villa Cañás, a donde habría estado visitando a un hijo, lo detuvo el pasado 16 de mayo cuando se preparaba para continuar prófugo por el requerimiento de la justicia.
Breve historia del caso
Mario D’Angelo era fotógrafo de eventos sociales y su esposa Graciela Picech se dedicaba a vender bijouterie de alta gama.
Desde la década del 90 vivían en Firmat, en una vivienda de Aristóbulo del Valle y Juan Manuel de Rosas, en el barrio Carlos Casado de Firmat. Si bien la ciudad es tranquila y no se caracteriza por los robos, la casa estaba acondicionada para evitar ingresos por tapiales, ya que tenían púas en su borde superior y además contaba con ventanas de vidrios reforzados. La propiedad también tenía alarma y su vecino más cercano estaba a unos 20 metros.
El día martes 18 de noviembre, pasadas las 21, la pareja llegó a su morada en su Volkswagen Passat gris. Volvían después de haber estado unas horas en Rufino realizando trámites. Luego de cenar, alrededor de las 22.30, Graciela se fue a dormir y Mario se quedó chateando y mirando televisión.
Doce horas más tarde, ya en la mañana del 19 de noviembre, una de las hermanas de Picech encontró los cuerpos sin vida. Graciela estaba sobre la cama matrimonial y Mario en el living, muy cerca de la puerta de ingreso. El televisor estaba encendido con el volumen muy alto. Ambos tenían profundos cortes de degüello. La pericia forense ubicó la hora de las muertes entre la 0.30 y las 2 de la mañana; al tiempo que dijeron que la única arma utilizada tendría una hoja de cuatro centímetros de ancho, por lo que podría tratarse de una cuchilla.
