El pasado viernes por la mañana, Franco «Paco» Demarchi de tan solo 28 años y oriundo de la comuna de Sancti Spiritu, fue asesinado en la ciudad de Santa Fe tras haber acordado la compra online de una moto marca Honda Tornado.
El salvaje crimen ocurrió cuando la víctima fue citada a la esquina de Gaboto e Hipólito Irigoyen para realizar la compra de la motocicleta, que aparentemente había visto publicada a buen precio en el sitio Market Placa; últimamente un reducto que agrupa delincuentes y oportunistas marginales. Así fue que fue sorprendido por tres hombres que a pie lo intentaron asaltar con disparos de arma de fuego, de los cuales uno impactó en la cabeza del comerciante del sur provincial cuando intentó escapar del lugar.
Es decir que los delincuentes lo esperaban y procuraron su muerte para asegurarse hacerse del dinero que Paco llevaría consigo para hacer la supuesta compra.
Después de la sangrienta emboscada, Paco perdió el control de la Ford Ranger blanca en la que circulaba, por lo que chocó contra el frente de una casa de Hipólito Irigoyen al 4200.
A su vez, el acompañante que iba con él, un amigo de la víctima, logró salir ileso del ataque y se convirtió en un testigo directo del cruel homicidio.

Mientras tanto, en el más profundo sur provincial, los familiares, amigos y vecinos no salen de su asombro por el crimen. Sucede, porque los pequeños pueblos, como Sancti Spíritu de donde era Paco, son lugares donde el trabajo y la confianza hacen a la esencia de las personas; en contraste con algunos vicios que cargan los habitantes de grandes urbes. Como los pseudo humanoides devenidos de la marginalidad, las políticas populistas y la justicia garantista; seres carentes de verdadera alma, tan solo cuerpos de maldad respirantes, que se acostumbraron a robar, y hasta asesinar, para seguir viviendo una vida de fagocitación, placeres inmediatos y excesos.

