Durante la mañana de este viernes se confirmó que las pruebas de ADN realizadas al detenido en mayo pasado por el doble crimen de Firmat son positivas.
La información la confirmó el Fiscal General Matías Merlo a este medio. De esta forma, el material genético que había sido preservado en la escena del crimen, determina quien es el culpable de la muerte de Mario D’Angelo y Graciela Picech; la pareja que fue hallada asesinada en su casa el 18 de noviembre del 2015.
El detenido es un hombre de Villa Cañás y sus iniciales son G.J.V.; de hecho hace poco tiempo estuvieron circulando fotos en redes sociales del sujeto en cuestión.
Si bien aún no está claro el motivo del crimen, la hipótesis principal sería que el detenido tenía una relación violenta con una mujer que trabajaba revendiendo joyas para la pareja asesinada. Y habrían sido Mario y Graciela los que le habrían sugerido a su vendedora denunciar el comportamiento violento al que era sometida. El tomar partido por una víctima de violencia de genéro habría motivado el crimen.
Todos estos años el detenido, oriundo de Villa Cañás, vivió en distintos lugares de la provincia de San Luis. Fue a partir de un cruce de llamadas e impactos de antena, con tecnología recientemente adquirida, que se lo vinculó al caso. Y a partir de escuchas telefónicas se habría terminado de incriminar. La Agencia de Investigación Criminal, aprovechando su paso por Villa Cañás, a donde habría estado visitando a un hijo, lo detuvo el pasado 16 de mayo cuando se preparaba para continuar prófugo por el requerimiento de la justicia.
Breve historia del caso
Mario D’Angelo era fotógrafo de eventos sociales y su esposa Graciela Picech se dedicaba a vender bijouterie de alta gama.
Desde la década del 90 vivían en Firmat, en una vivienda de Aristóbulo del Valle y Juan Manuel de Rosas, en el barrio Carlos Casado de Firmat. Si bien la ciudad es tranquila y no se caracteriza por los robos, la casa estaba acondicionada para evitar ingresos por tapiales, ya que tenían púas en su borde superior y además contaba con ventanas de vidrios reforzados. La propiedad también tenía alarma y su vecino más cercano estaba a unos 20 metros.
El día martes 18 de noviembre, pasadas las 21, la pareja llegó a su morada en su Volkswagen Passat gris. Volvían después de haber estado unas horas en Rufino realizando trámites. Luego de cenar, alrededor de las 22.30, Graciela se fue a dormir y Mario se quedó chateando y mirando televisión.
Doce horas más tarde, ya en la mañana del 19 de noviembre, una de las hermanas de Picech encontró los cuerpos sin vida. Graciela estaba sobre la cama matrimonial y Mario en el living, muy cerca de la puerta de ingreso. El televisor estaba encendido con el volumen muy alto. Ambos tenían profundos cortes de degüello. La pericia forense ubicó la hora de las muertes entre la 0.30 y las 2 de la mañana; al tiempo que dijeron que la única arma utilizada tendría una hoja de cuatro centímetros de ancho, por lo que podría tratarse de una cuchilla.

