
El bailarín villadense Cristian Pizzichini, participó una vez más del encuentro internacional Danza Fest “10 años de Andanzas”. Un certamen que, de del 15 al 22 de agosto, reunió a parejas de baile de todo el mundo (Chile, Ecuador, Cuba, Panamá, Mexico, Argentina y Colombia) bajo la organización de la Corporación Cultural Danzar del Quindío, Colombia.
El evento, que este 2024 celebró su primera década, contó con la particularidad de que este años las presentaciones se extendieran a distintos espacios de la región de Quindío para llevar a cada punto el arte de la danza.
Región360 Noticias, habló con Cristian para saber más de su experiencia en Colombia. “Volvimos después de cinco años, la última vez que participé fue en 2019, pero la primera vez fue en 2014. En aquel entonces me invitó un amigo para celebrar el 29 de abril el Día Internacional de la Danza. Me dijo que lo quería celebrar con parejas internacionales. Le dije que sí, corté la llamada y me puse a ver vuelos, encontré una oferta buenísima y compre el ticket. Cuando le digo que en abril voy a ir participar de ese festival me entero que era una invitación para ver si había parejas interesadas pero el festival aún no estaba definido; entonces cuando le cuento que ya tenía los tickets mi amigo me dice tenemos que hacer el festival sí o sí. Por eso me dice que soy cofundador del Danza Fest, por esta anécdota”, comenzó contando Cristian.

La bailarina firmatense Antonela Alfano, fue quien acompañó a Cristian. “Antonela es una bailarina con la que yo bailé de muy pequeño y dejó bailar hace 15 años. Me acordé de ella, le conté de la propuesta y me dijo si yo creía que con 40 años estaba para bailar. Le dije que si yo con 51 años podía arrancar aplausos en el exterior por qué vos no vas a poder. Tuvimos un mes y medio de ensayos. Para ella fue volver a la danza, con esa energía y emoción que despierta bailar. Sentirse reconocida en el Festival fue el mayor premio, porque se despertó algo que estaba dormido. Presentarla a Antonela fue un desafío pero salió todo bien, brilló en el escenario”, contó el bailarín sobre su partener.

Consultado sobre si se sigue ensayando estando en destino, Cristian contó: “Yo había venido un mes antes del festival, porque estuve en otro certamen que se llama Zapateados y se hace en Medellín, y estaba con otra compañera. Cuando llegó Antonela teníamos un desfasaje de un mes, porque habíamos ensayado un mes y medio antes de venirme a Colombia. Y cuando ella llegó llevamos un mes ensayando cada uno por su parte. Así que tuvimos que ponernos juntos a recordar la propuesta coreográfica. Pero como el Festival arranca tranqui, primero hicimos la presentación en televisión, que fue en el Municipio de Armenia y luego nos movimos por distintas ciudades, tenés la oportunidad de no bailar todos los días. Porque un día bailas y otro descansas; y te llevan a recorrer los distintos lugares. Es en esos espacios que te quedan que vas ensayando y al tener la facilidad de que es en pareja lo vas charlando con tu compañera”.
Cristian contó sobre lo que se apropió culturalmente, pero también lo que él brindo al público colombiano. “En el Eje Cafetero, en Colombia, que es esto de la región del Quindío, el tango forma parte de la vida cotidiana de la gente. Vos vas caminando por las calles de cualquier ciudad de la región y hay academias de tango y milongas. Imaginate en Medellín, el lugar donde falleció Gardel, hay toda una historia alrededor de esa muerte. Yo cuando vine en 2015 desconocía todo esto, por eso me di cuenta que la conexión con Argentina es tremenda. Ellos nos ven como el país que quisieran ser. Y con respecto a las propuestas coreográficas que traje, la primera vez vine con piezas del litoral y santiagueñas. El tema de la chacarera y el zapateo explotó, eso me di cuenta que empezó a gustar. Y como el Festival después te pone a dar talleres, todo el mundo quiere aprender a zapatear y bailar la chacarera. Pero me llevé una grata sorpresa también, porque desconocían toda nuestra música del litoral. Yo traje El Jornalero de la Sole y un chamamé del Conjunto Ibotí, y eso causó furor. Ahí me di cuenta que cualquier cosa que traigas de la Argentina ellos la van a recibir bien. Y este año antes de bailar le sumé un relato, con tono Argentino, así que imagínate. Además, al bailarín nunca lo vas a escuchar hablar, entonces para mí era interesante esto de enfrentar al público desde la palabra antes de cada danza. Pero la gente siempre te pide el tango, ahí es cuando uno los desasna de que el tango no es folclore, porque es más contemporáneo. Pero bueno, pronto se van a cumplir los años para que sea considerado folclore”, explicó con pasión.

Sobré qué balance hace de esta reciente participación, el bailarín villadense contó que “lo más importante de este Danza Fest fue que el festival estuvo a la altura de mis expectativas”. Y para finalizar agregó: “me cumplieron el sueño de bailar en Buenavista, yo había visto ese teatro en redes, con las montañas en el frente. Es el sector más alto del Quindío, nos hicieron una visita guiada por los cafetales, nos atendieron muy bien. Eso también fue un premio enorme. El otro premio que me llevo es compartir con Antonela porque cuando uno ensaya o está en periodo de ensayo, habla y convive. Eso también es un premio, haber elegido a una compañera tan comprometida a las necesidades que uno tiene respecto de estos compromisos. Y en general me llevo de Colombia más gente y más países con los que uno sigue en contacto por siempre y programa el futuro para crear esa red que existe con los bailarines en pareja. Para mi Colombia es mi segunda patria, lo siento desde la primera vez que vine por cómo conecté con la gente. Siempre pensando en volver y trabajar, porque esta vez trabajé mucho, di muchos talleres por fuera de los festivales y seguir creando redes alrededor de la danza”.
