

En el marco del proceso de privatización que lleva adelante el gobierno nacional, el lunes de esta semana se lanzó la segunda etapa de la Red Federal de Concesiones (RFC), con la que se busca entregar rutas y autopistas nacionales a privados para su explotación a cambio de que garanticen el mantenimiento.
En esta segunda etapa, Vialidad Nacional incluyó el tramo “Portuario Norte”, en el que se encuentra un tramo de la autopista Rosario – Buenos Aires (Ruta 9), toda la circunvalación de Rosario (A-008) y la ruta 33. El objetivo es que una misma firma o Unión Transitoria de Empresas (UTE) explote la totalidad de los 528 kilómetros que representan estos trayectos.
Esta nueva concesión, según aclararon desde Nación, “no contará con ningún subsidio por parte del sector público, que hasta el momento realizaba aportes para sostener un esquema de concesión deficitario y que no brindaba beneficios reales para los usuarios”.
Además, será Vialidad Nacional, organismo descentralizado actuante en el ámbito de la Secretaría de Transporte, la autoridad encargada de supervisar y controlar los contratos de concesión actuales y futuros, asegurando su cumplimiento en beneficio de los usuarios y el desarrollo de la infraestructura vial.
Con respecto a las estaciones de peaje, Vialidad propone en el pliego reactivar las cinco que funcionaban sobre la Ruta 33 y que fueron desmanteladas en los últimos años. Y, para poder cobrar el peaje en estos nuevos espacios, desde Vialidad pusieron como condición que las estaciones funcionen con el sistema «Free Flow» (sin barreras).

La ubicación de los peajes si se concesiona la Ruta Nacional Nº 33
En el caso de querer solicitar la instalación de una estación de peaje que no esté entre las previstas, el pliego preliminar plantea que deben cumplir con dos pautas:
- Podrán cobrar en un solo sentido o en ambos sentidos de circulación.
- Se podrá ubicar una nueva estación de peaje entre dos estaciones de peaje existentes. En este caso, el usuario que abona en una estación existente no deberá abonar en la nueva.
Según dice el pliego, la empresa que sea adjudicataria de la explotación tendrá como exigencia principal la repavimentación y construcción de banquinas en la ruta N° 33. Además, se prevé la realización de tareas de bacheo superficial y profundo, fresado, sellado de fisuras, colocación de bases asfálticas, la reinstalación de sensores de tránsito, el reemplazo de la señalización horizontal deteriorada y demás tareas necesarias para la correcta terminación de los trabajos.
En cuanto a la iluminación, también pasará a ser responsabilidad del concesionario el mantenimiento y reparación de las luminarias.
Una vez que se finalicen las audiencias públicas y las reuniones con las firmas interesadas en competir por la explotación de los trayectos, se avanzará en la elaboración del pliego definitivo que regirá sobre la nueva concesión.
