



Durante la mañana de este lunes, cerca del mediodía, pudo verse a un grupo de trabajadores movilizarse desde sus puestos de trabajo dentro de la empresa hacia las oficinas centrales de la firma Vassalli.
La situación llamó la atención, o no, de quienes pasaban por el lugar porque el movimiento indicaba que algo se estaba manifestando.
En diálogo con Región360, uno de los participantes, que pidió mantener su reserva, dijo: “son los sueldos. Otra vez. El viernes esperábamos que depositen y no pasó nada. Nos deben julio y el medio aguinaldo. Somos respetuosos, esperamos, pero esto no puede seguir pasando”.
Por su parte, otro trabajador contó que al acercarse a preguntar por sus sueldos mantuvieron una comunicación telefónica con una mujer, que formaría parte de la familia propietaria de la marca.
Si bien no trascendió qué se dijo específicamente en esa charla, uno de los empleados contó: “mañana habrá asamblea, puede que se tome algún tipo de medida de protesta”, haciendo referencia a que no sólo será un quite de colaboración.
La profecía de Romero
Región360 contactó a Diego Romero, Secretario General de la Unión Obrera Metalúrgica Seccional Firmat. El mensaje fue claro: “UOM va a acompañar a los trabajadores en la medida que ellos quieran que los acompañemos”.
Desde la UOM no son tibios y quieren ir al hueso; saben que los trabajadores no cobran, saben de la angustia que viven las familias, pero la última vez no hubo consenso para manifestarse, ya que el grueso de la planta decidió esperar.
El último hecho se remite al pasado 12 de julio; ese día, después de que la multitud de trabajadores hablara con un interlocutor local de la fábrica por atrasos en los sueldos, Romero viajó a Rosario para presentar el reclamo formal ante las autoridades del Ministerio de Trabajo. Sin embargo, horas después, hubo un nuevo voto de confianza de los trabajadores hacia la patronal, ya que habrían decidido esperar a tener una reunión con los propietarios de la firma para consultar los interrogantes que les preocupan. Ese entendimiento habría sido sin la mediación de la Unión Obrera Metalúrgica, a la que horas antes la habían convocado para hacer el reclamo.
La actitud descolocó a la UOM, que tuvo que dar marcha atrás con el reclamo formal que había iniciado ante el Ministerio de Trabajo.
En aquella oportunidad, cuando se apagaron los micrófonos, Romero dijo algo que ya había manifestado públicamente a principio de año: “ojalá me equivoque, pero esto se va a repetir”. En esa frase, dicha con tono de angustia y decepción, Romero esbozó una profecía que, de no pagarse los salarios mañana, se estaría cumpliendo.
