La provincia de Santa Fe renovó su Constitución después de más de seis décadas de vigencia del texto de 1962.

Luego del proceso deliberativo, iniciado en julio, que incluyó reuniones de comisión, dictámenes y sesiones de debate, Santa Fe ya tiene nuevas reglas entre las que se destacan dos puntos: la eliminación de las comunas y la limitación de los mandatos para las nuevas intendencias.

El argumento principal por el cual las comunas pasarán a ser municipios es que la complejidad de las localidades santafesinas ha superado la capacidad de gestión de las comisiones comunales. Al convertirse en municipios, estos nuevos entes de gobierno tendrán acceso a un andamiaje legal y administrativo mucho más robusto. Es decir, un Concejo Deliberante para sancionar ordenanzas (solo para las localidades que superen los 10.000 habitantes), una mayor autonomía en la gestión de recursos y la posibilidad de planificar su desarrollo de forma integral.

De esta manera, el presidente comunal pasará a ser intendente, y elevará de 2 a 4 años los mandatos, algo tedioso para el ciudadano y para las gestiones que recurrentemente debían ir a las urnas; en algunos casos sin posibilidad de hacer despegar un proyecto de gobierno por el escaso tiempo. Sin embargo, solo tendrán una posibilidad consecutiva de reelección, es decir, dos mandatos consecutivos que, en total, sumarán 8 años de gestión. Cuando antes los presidentes comunales tenían reelección indefinida. Un caso cercano es el de Jorge Marmirolli, que está al frente de la localidad de Chapuy —con una innegable y brillante gestión de obras en calles y viviendas— desde el año 1997.

El tope a la reelección indefinida busca generar alternancia en el poder y que aparezcan nuevos liderazgos. En síntesis, fortalece el sistema republicano.

Sin embargo, al igual que ocurre con los legisladores, podrán quedarse —si son votados— hasta 2035, ya que el período 2027-2031 será considerado el primer mandato.