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Llegaron las fiestas y nadie apareció para pagar. El día que el dueño estuvo frente a todos y nadie lo reconoció

por Redacción Región 360
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La situación de los trabajadores de la fábrica de cosechadoras Vassalli sigue siendo crítica. Los empleados del alguna vez gigante fabril firmatense tienen cinco meses de sueldos atrasados y cargas sociales desactualizadas. Por tal motivo, y ante la razonable desesperación por la llegada de las fiestas, el martes por la mañana se vivió una acalorada asamblea.

Propuestas

De ese encuentro entre trabajadores surgieron dos ideas. Una de ellas tiene el objetivo de tomar medidas de fuerza extremas el lunes, cuando retornen al trabajo, ya que este miércoles 24 y viernes 26 no trabajaron por haber cumplido con el cupo de 80 horas pactadas en el convenio. Si bien no se especificaron públicamente, los propulsores de esta medida hablaron de «medidas drásticas» que se definirán el lunes 29 a las 7 de la mañana, en una nueva asamblea, si es que no se realiza ningún depósito de dinero.

La otra propuesta tiene que ver con la posibilidad de vender una de las máquinas ya ensambladas y utilizar ese dinero para repartirlo entre los trabajadores. Es una opción que tiene la complejidad de exponerse a la formación de una causa por tomar un bien ajeno, si no lo autorizan los dueños. Sin embargo, excluyendo lo penal, la venta debería hacerse en efectivo, ya que de lo contrario el pago caería en una cuenta de los mismos que ahora les adeudan los cinco meses de salarios.

La bronca y la decepción crecieron exponencialmente en los trabajadores, ya que no solo no se cumplió con el convenio para el pago de la deuda, sino que «nadie da la cara». Según dijeron, la última vez que los propietarios estuvieron en las oficinas fue en octubre pasado; una constante en el conflicto donde pocas veces se apersonó la patronal.

El día que Eduardo Marsó estuvo cara a cara con los empleados y nadie lo reconoció

En el pico del conflicto por los primeros meses de sueldos adeudados, el pasado 28 de agosto, se hizo presente María Florencia Arietto, una conocida abogada e impulsora del Movimiento Empresario Anti Bloqueo, creado con el objetivo de brindar asistencia a las empresas que sufran bloqueos por parte de los sindicatos.

Arietto desembarcó en Firmat como apoderada de la firma con el objetivo —según dijo— de romper una huelga que aseguraba era instigada por Diego Romero, secretario de la Unión Obrera Metalúrgica de Firmat. Sin embargo, en las puertas de las oficinas centrales, la letrada se topó con esposas e hijos pequeños de los trabajadores, quienes le hicieron saber que estaban autoconvocados y que sus esposos no estaban siendo forzados a no trabajar.

En ese contexto, donde Arietto fue increpada, se pudo ver a los hijos del empresario Eduardo Marsó acompañando a la abogada. Lo que nadie notó fue que junto a ellos estaba el propio dueño de la fábrica, con gorra y anteojos, sin decir una palabra ante los cientos de trabajadores que pedían por su paga. Nadie imaginó que el empresario estaría allí, con un look informal, como si se tratara del chofer o de un colaborador de la familia. 

La información fue desclasificada por Región360 ahora, en un momento en donde la relación entre patronal y trabajadores parece haber llegado a un punto de no retorno, y donde difícilmente vuelvan a cruzarse las partes, ya que los propietarios manifestaron sus intenciones de vender. De haberse sabido en ese momento, incierto —pero deducible— podría haber sido el resultado de ese «cara a cara» entre la bronca de muchos y la indiferencia de unos pocos.

Foto: Dos Florines

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