




En medio de la incertidumbre por una promesa de venta que saldaría los casi seis meses de salarios adeudados, los trabajadores de la fábrica de cosechadoras Vassalli recibieron una notificación de la familia propietaria. En el correo, se les autoriza a vender repuestos del inventario actual para cubrir parte de la deuda con esos ingresos.
La medida fue celebrada por un sector de los empleados, ya que representa un alivio inmediato para sus golpeados bolsillos. Sin embargo, otros trabajadores manifestaron su desconfianza ante este medio: «No se hacen cargo de la totalidad de la deuda y nos obligan a nosotros a salir a vender los repuestos», señalaron. Además, dudan del volumen de efectivo que esto pueda generar, dado que muchas operaciones se realizan con cheques, lo que demora la disponibilidad del dinero.
Aunque inicialmente se barajó la posibilidad de vender tres cosechadoras usadas (recibidas como parte de pago de clientes), aún no se ha confirmado si la autorización de la familia Marsó incluye dichos activos o las plataformas draper.
