




El mundo de la cultura regional y nacional despide con profundo dolor a Tony Bosikovich, reconocido músico, compositor e intérprete nacido en Máximo Paz, Santa Fe. Con más de 45 años de trayectoria y una sensibilidad única, Tony dejó una huella imborrable no solo en su pueblo natal, sino en los escenarios más prestigiosos del planeta.
De acuerdo a información a la que accedió Región360, el fallecimiento de Bosikovich se die el pasado lunes.
Raíces en Máximo Paz y formación
Nacido el 22 de enero de 1963, Tony manifestó desde pequeño su vocación musical, influenciado por su madre, la profesora Isabel Álvarez. Realizó todos sus estudios en Máximo Paz y se recibió de Profesor de Piano en 1979. Sus primeros pasos en los escenarios de la zona los dio junto a su hermano Fabián, con quien compartió el amor por la música durante toda su vida.
A lo largo de su carrera, su compromiso con su localidad fue absoluto: compuso el Himno de la Escuela N° 183, la canción oficial del Jardín de Infantes Marcelo Paz y realizó los arreglos de las versiones del Himno de Máximo Paz.
Un embajador de la región en el mundo
Su talento y versatilidad lo llevaron a trascender fronteras. Gracias a su creatividad, fue convocado para realizar 14 giras internacionales acompañando a importantes instituciones de la región:
El Instituto «El Cimarrón» (de Labordevoy, Santa Fe), dirigido por Omar Fiordelmondo y Catalina Murphy.
El Ballet Latinoamericano de Rosario, dirigido por Eduardo «Chacho» Italiano y Cristina Silvera.
En estos viajes, Bosikovich llevó la música argentina a países como Holanda, Bélgica, Inglaterra, Italia, Canadá, España, Portugal, República Checa, Hungría, México, Israel y Francia, entre otros.
Legado y trayectoria
Tony fue un artista incansable. Integró grupos emblemáticos como Melipal, formó proyectos innovadores como «Piti Mermelada y las Abejitas» y compuso temas para el grupo «Karina y el Grupo Sensación». Además, registró más de 100 obras en SADAIC y editó siete álbumes, destacándose su último trabajo, Nómades (2020), y el disco celebratorio por sus 40 años de trayectoria, presentado en 2018 en el Centro Cultural «El Conventillo» de su querido Máximo Paz.
Además de su faceta como intérprete de piano y acordeón, se destacó como jurado en festivales de renombre como el Pre-Cosquín y el Festival Nacional del Malambo en Laborde.
Desde el año 2016 residía en la Ciudad de Buenos Aires, donde continuaba su labor compositiva y de apoyo a nuevos intérpretes a través del Instituto Nacional de la Música (INAMU). Su partida deja un vacío inmenso, pero su legado perdurará en cada melodía y en el orgullo de todo un pueblo que lo vio crecer y triunfar.
