




La tormenta de viento y granizo que azotó la región el pasado sábado dejó un rastro de destrucción en el sector agropecuario. El fenómeno, que afectó una franja que se extiende desde Chabás y Villada hasta el sector entre Alcorta y Carreras, tuvo su epicentro en las cercanías de Bombal, provocando pérdidas irreversibles en cultivos que estaban a días de ser recolectados.
En diálogo con Región360, el ingeniero agrónomo Luciano Dituro Yezzi, asesor de campos en la zona, describió la magnitud del evento: «Fue una franja de unos 4 o 5 kilómetros de ancho que barrió con viento y granizo. En los años que llevo trabajando en Bombal nunca vi algo de esta magnitud; hubo daños en plantas, postes, molinos y galpones que no son de vientos normales, fue casi un tornado».

Soja y maíz: los cultivos más afectados
El momento del año agrava la situación, ya que los cultivos se encuentran en su etapa final de desarrollo. Según explicó el profesional, la soja de primera está a punto de cosecha, lo que hace que el daño por granizo sea una «pérdida directa».
«Hoy ves un desgrane que es fácil de cuantificar porque la soja ya está lista. Hay lotes con más del 60% o 70% de daño en soja de primera. En la soja de segunda es aún más complejo, porque el viento y el granizo sacaron las hojas cuando el cultivo todavía estaba llenando el grano, lo que va a desplomar el rendimiento», detalló Dituro Yezzi.
Respecto al maíz, si bien la cosecha ya tenía un avance del 70%, lo que quedó en pie sufrió las consecuencias del viento: «El maíz quedó caído, volcado por debajo de la altura de corte de las máquinas, lo que va a generar una pérdida inevitable en lo que faltaba recolectar».
El dilema de los seguros y la «ganancia perdida»
Aunque la mayoría de los productores cuenta con seguro contra granizo, el ingeniero advirtió que el daño económico va más allá de la cobertura. Por un lado, señaló que «el adicional por viento casi nadie lo contrata porque es mucho más caro», lo que deja al descubierto los daños por volcadura.
Por otro lado, explicó la brecha entre la indemnización y el rendimiento real: «El seguro te cubre, por ejemplo, hasta 3.500 kilos. Pero este año había lotes que venían para rendir 5.000 kilos. El productor quizás recupera el costo y sale ‘derecho’ en los papeles, pero deja de ganar una parte muy importante. A esta altura del partido, lo que se perdió es pérdida directa; el cultivo ya no tiene capacidad de recuperación».

Una franja «brava» pero acotada
Llamativamente, mientras en Bombal el viento derribaba postes y destruía cultivos, en localidades vecinas como Firmat el impacto fue nulo. «Es increíble lo cerca que estamos, pero fue una franja muy angosta. En Firmat no se voló ni una hoja, mientras que en esta zona el epicentro fue castigador», concluyó el ingeniero.
Actualmente, los productores se encuentran a la espera de los peritajes finales de las aseguradoras para determinar el número final de hectáreas afectadas, aunque el panorama es desalentador para quienes se encontraban en el umbral de una de las mejores cosechas de los últimos años.

