




En la madrugada del miércoles, el canal Candelaria, que atraviesa el casco urbano de Casilda y desemboca en el arroyo Saladillo, registró un fuerte cambio de coloración presuntamente por el vertido de sangre y restos cárnicos.
Los vecinos de la ciudad documentaron el estado de las aguas y la presencia de residuos orgánicos flotantes, una situación que volvió a repetirse tras episodios similares anteriores y que presumiblemente podría estar vinculada a actividades frigoríficas.
El hecho derivó en presentaciones institucionales y judiciales. Por un lado, los concejales Enrique Blua y Pamela Franco solicitaron al municipio la toma urgente de muestras para determinar la composición del agua, la aplicación de sanciones a los responsables y la inmediata intervención del Ministerio de Medio Ambiente.
En paralelo, un vecino, el abogado Juan Pablo Castaña, presentó una denuncia penal contra una empresa frigorífica radicada en la localidad. El texto de la denuncia sostiene que la magnitud de los desechos responde a una maniobra deliberada de disposición final de residuos industriales durante la madrugada, violando los protocolos ambientales vigentes, por lo que se solicitó identificar las responsabilidades operativas y corporativas de la firma.
Crédito del video: Día 7 Casilda
