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De Melincué al corazón de la tragedia: la dura y humana experiencia del brigadista Eric Pollak en el terremoto de Venezuela

por Redacción Región 360
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El Gobierno de la Provincia de Santa Fe envió una comitiva humanitaria a Venezuela tras los destructivos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron el norte de ese país. El contingente estuvo integrado por 40 rescatistas de la prestigiosa Brigada USAR (Búsqueda y Rescate Urbano) de la Federación Santafesina de Bomberos Voluntarios, certificada bajo los exigentes estándares internacionales de las Naciones Unidas, acompañados por tres binomios K9 de rastreo.

Entre los profesionales que formaron parte de esta misión de alto riesgo se encuentra el brigadista Eric Pollak, oriundo de la localidad de Melincué y también integrante del cuerpo de Bomberos Voluntarios de la localidad. A su regreso, el rescatista dialogó con Región360 para relatar cómo se vive una catástrofe de semejante magnitud desde adentro y cómo opera la delgada línea entre el deber profesional y la sensibilidad humana.

Los 40 rescatistas de la Brigada USAR que viajaron a Venezuela

Los 40 rescatistas de la Brigada USAR que viajaron a Venezuela

El impacto de la llegada: el escenario de la catástrofe

«Apenas llegamos, pasamos por todo el proceso de migraciones y, en el trayecto hacia el campamento, ya vas visualizando las calles. Ver a la gente afuera, ver las estructuras que van cediendo y los edificios que todavía no se cayeron pero están ahí, al límite, con personas adentro que intentan sacar sus pertenencias… Todo eso te mete en contexto antes de empezar a trabajar.», describió Pollak sobre las primeras horas en territorio venezolano.

En medio de la zona de la catástrofe

La base operativa de la brigada santafesina se instaló en una cancha de fútbol infantil, donde debieron desplegar de inmediato su capacidad de autosuficiencia, un concepto clave en el protocolo de las brigadas USAR internacionales: «La esencia de una brigada USAR es justamente esa: llegar a un lugar que sufrió un desastre de estas características y ser autosuficiente para no convertirte en una carga o en un problema extra para la comunidad. Tenés que viajar con tus propias raciones de comida, con el agua que vas a consumir y con el equipo médico que te va a atender.»

Esta organización les permitió operar de manera ininterrumpida las 24 horas del día mediante un esquema de relevos: «Mientras unos trabajaban, otros descansaban; se forma un grupo de trabajo, pero se da servicio las 24 horas».

Las instalaciones con medios autosuficientes para agua, comida, descanso y disposición de residuos

Las instalaciones con medios autosuficientes para agua, comida, descanso y disposición de residuos

El límite entre el profesionalismo y lo humano

Para Pollak, a pesar del riguroso entrenamiento al que se someten los bomberos, la magnitud y permanencia en la zona de desastre planteó un escenario muy distinto al de las emergencias cotidianas de la región: «aunque como bomberos estamos acostumbrados a situaciones límites, la diferencia en nuestra localidad es que uno va, hace el trabajo y vuelve a su casa, lo que te permite tomar distancia. Allá, en cambio, estábamos constantemente en el lugar del desastre, por lo que se volvía muy difícil separar lo laboral de lo humano. En los momentos de descanso o relevo era imposible no socializar con los vecinos o escuchar historias que te golpeaban de cerca. Por ejemplo, trabajábamos con un bombero local que nos daba datos precisos y nos hablaba de la familia de un chico desaparecido con mucha insistencia; poco después nos enteramos de que ese chico era su propio hijo. Son realidades que te llegan muy profundo y es ahí donde cuesta dividir el rol profesional de la empatía personal.»

"Esas son las cosas valiosas que florecen en una catástrofe"

«Esas son las cosas valiosas que florecen en una catástrofe»

La otra cara de la tragedia: la solidaridad de los que no tienen nada

Al ser consultado sobre qué fue lo más rescatable en medio de semejante caos, Pollak no dudó en destacar la entereza y gratitud del pueblo venezolano: «creo que lo mejor de todo fue el factor humano. En medio de la tragedia salen a la luz gestos hermosos de agradecimiento y de acompañamiento de parte de personas que, aun teniendo a sus propios familiares desaparecidos y sin poseer absolutamente nada, se acercaban a brindarnos lo poco que tenían. Si conseguían una botella de agua, venían y te la compartían. Esas son las cosas valiosas que florecen en una catástrofe.»

El miedo, el trabajo en pareja y el cierre de la misión

Consultado sobre si sintió temor ante las más de 800 réplicas registradas, Pollak aseguró que la cohesión del grupo neutralizaba esos temores: «No, no tenía miedo, porque estábamos entre nosotros, por lo que hablábamos del grupo. Hubo una réplica que, la verdad, nosotros no la sentimos, no sé si porque justo nos estábamos moviendo y nos enteramos después por las noticias».

La misión también tuvo una arista muy particular y personal para el rescatista, ya que su pareja —quien también integra la brigada santafesina— formó parte del contingente: «Sí, uno se preocupa, obviamente. Uno se pone a pensar cómo estará el otro. Pero hay demasiada confianza en el grupo y también sabés que iba bien acompañada, así que eso te deja tranquilo. Es como decir que se va algún hermano o un amigo: sabés que está bien acompañada. Si bien no trabajábamos en el mismo grupo, estábamos en el mismo campamento».

MUCHAS GRACIAS Eric Pollak

MUCHAS GRACIAS Eric Pollak

Al finalizar el servicio, la brigada realizó un proceso de contención psicológica grupal (defusing) para procesar el impacto emocional de las tareas antes de emprender el regreso a casa. «Ahí te das cuenta de que se crea un vínculo con las personas con las que compartiste cosas fuertes. A lo mejor no es gente que conocés de toda la vida, pero al compartir experiencias fuertes se forma un vínculo más fuerte», remarcó.

La labor de la brigada USAR santafesina en Venezuela ya se dio por concluida debido al tiempo transcurrido desde el sismo. En la actualidad, el país caribeño avanza con maquinaria pesada y tareas de reconstrucción. «Nosotros no seríamos el trabajo que necesitan ahora ellos, sino reconstruir la ciudad, reconstruir su vida», concluyó Pollak, dejando un mensaje final para los jóvenes que evalúan el camino del bomberismo: «Que se animen, porque tiene un montón de cosas lindas, un montón de emociones y la de pertenecer a un grupo capacitado que comparte tus mismos ideales».

Otras presencias del sur-sur de Santa Fe

Según pudo saber Región360, en el contingente, la presencia de socorristas del sur-sur de la provincia de Santa Fe estuvo también estuvo integrada por los siguientes bomberos:

  • Venado Tuerto: Pablo González, Facundo Fruteros, Nelson Cisneros, Nery Rodríguez y Catalina Montiel.

  • Santa Teresa: Martín Disperati y Lautaro D’Angelo.

  • María Teresa: Pablo Medina.

  • Álvarez: Mario Pérez.

  • Bombal: Matías Paglione.

  • Chañar Ladeado: Danilo Oviedo.

  • Villa Mugueta: Ricardo Verna y Elina Eroles

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