


El fenómeno meteorológico de El Niño comenzó a consolidarse en la región. De mantenerse los pronósticos actuales, el evento podría posicionarse entre los más severos de los últimos 70 años. Así lo alertó Jorge Giometti, director del Centro de Monitoreo Meteorológico y Climático (CMMyC), quien estimó que los efectos más severos se percibirán entre agosto y septiembre.
Giometti explicó que la anomalía térmica en el océano Pacífico ecuatorial ya está activa, lo que dará inicio a un período caracterizado por un sensible incremento en el régimen de lluvias. «A partir de agosto y septiembre notaremos el avance de este sistema, que traerá una temporada con precipitaciones abundantes y tormentas intensas», precisó.
Los modelos del CMMyC anticipan para los próximos seis meses un aumento progresivo de los acumulados de agua, con tormentas severas localizadas. Como muestra de este comportamiento, el especialista citó que ya se midieron más de 200 milímetros en sectores de Misiones, Corrientes, el sur de Brasil y el norte de Uruguay, un cuadro que comenzará a extenderse hacia el centro del país.
El director del organismo advirtió además que las proyecciones marcan una anomalía de entre 3,8 y 4 grados en la temperatura superficial del Pacífico. De confirmarse estos valores, se consolidaría «uno de los eventos más intensos desde la década de 1950».
Frente a este horizonte, los organismos provinciales avanzan en tareas preventivas junto a las áreas técnicas para atenuar los posibles anegamientos. «Mucha agua en poco tiempo genera inconvenientes inevitables; el objetivo principal es garantizar un drenaje rápido para minimizar los impactos», concluyó Giometti.
