


Los recientes hechos delictivos y de vandalismo registrados en clubes del sur de Santa Fe y el norte bonaerense abren un interrogante sobre los límites y valores en la convivencia social. La seguidilla de episodios que afectaron a entidades de Villa Cañás, Casilda, Elortondo, Villada y Colón (norte de Buenos Aires) pone de manifiesto cómo para algunos se ha ido perdiendo el respeto hacia espacios que históricamente funcionaron como puntos de encuentro, contención y desarrollo de las comunidades locales.
Entre los casos reportados se encuentra el ocurrido durante la madrugada del pasado viernes en el Club Sportsman de Villa Cañás, donde dos personas ingresaron al buffet de fútbol y sustrajeron mercadería. Por su parte, en Casilda, las subcomisiones de Fútbol Infantil y Femenino de Huracán sufrieron destrozos y la sustracción de materiales deportivos, pelotas y alimentos destinados a la merienda diaria de los jóvenes que asisten al predio.
La problemática se extiende a otras localidades del corredor regional. En Elortondo, el Polideportivo «La Mariana» del Club Atlético sufrió en agosto daños en el sistema eléctrico, sanitarios y cerramientos perimetrales. En tanto, en Colón (Buenos Aires), el club Porteño registró la rotura de accesos y la pérdida de insumos adquiridos para eventos de recaudación, mientras que en Villada la investigación por la sustracción de elementos en el Club Racing derivó en la detención de los supuestos implicados por parte de las fuerzas de seguridad, en un operativo que se extendió hasta la provincia de Chaco.
