


Un descubrimiento paleontológico de relevancia internacional volvió a poner en primer plano el talento científico del sur de Santa Fe. Damián Ibarra, un joven oriundo de la localidad de Álvarez, participó activamente en las tareas de prospección y rescate que permitieron desenterrar el colmillo de un mastodonte de más de 500 mil años de antigüedad en las barrancas de San Pedro, provincia de Buenos Aires.
Ibarra, quien es Licenciado en Biotecnología egresado de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) y actualmente realiza su doctorado en Ciencias Biológicas en el Laboratorio de Biología Ósea de la Facultad de Ciencias Médicas, formó parte del equipo científico junto a su director de tesis, el doctor Luciano Brambilla —también oriundo de Álvarez—, trabajando en colaboración continua con el Museo Paleontológico de San Pedro conducido por José Luis Aguilar.

Un rescate minucioso a más de 2 metros de profundidad
El hallazgo se produjo en un sector de barrancas expuestas que permite acceder a capas sedimentarias profundas que de otro modo serían inaccesibles. “El corte de la barranca nos permite acceder a capas muy profundas de la tierra. Al estar a cierta profundidad, se exponen sedimentos que tienen una antigüedad estimada de 500 mil años”, detalló Ibarra a Región360.
Las tareas de extracción demandaron varias jornadas de trabajo de campo. Además de una vértebra extraída en primer término, los investigadores lograron rescatar la defensa completa del animal. “La pieza tiene una longitud total de 2,36 metros. Hicimos todo un recubrimiento y protección con alambre y yeso para formar una malla de contención que permitiera trasladarla sin que se rompa”, explicó el investigador sobre la compleja maniobra de rescate de este ejemplar prehistórico. Tras un exhaustivo trabajo de limpieza, el colmillo ya se encuentra exhibido al público en las instalaciones del museo bonaerense.
Respecto a la magnitud del trabajo, Ibarra remarcó: “Este hallazgo ocupa un lugar muy importante en mi carrera, hasta ahora el más importante, dado que tuvo una gran repercusión local, nacional e internacional. Nos permite entender el pasado, cómo vivieron estos animales que ya no están y conocer más sobre el clima y la evolución”.

La ciencia “a pulmón” y el pedido de colaboración
Más allá del impacto científico de cada hallazgo, Ibarra visibilizó el esfuerzo constante que requiere llevar adelante la actividad científica en el país. “Estos trabajos siempre se costean a pulmón, muchas veces de nuestro propio bolsillo. El museo está abierto a la comunidad y sostiene sus salidas a campo mediante un bono contribución”, relató.

En ese marco, el investigador del sur santafesino destacó que cualquier aporte o colaboración resulta fundamental para sostener las campañas de búsqueda: “Estamos abiertos a recibir cualquier tipo de colaboración, no solo monetaria sino también de recursos. Incluso de aquellos que saben de algún sitio donde pueda haber fósiles o tienen piezas en sus casas y quieren donarlas”.
Para quienes deseen seguir de cerca los avances, publicaciones y futuras expediciones del equipo, los científicos volcarán todas sus investigaciones en la cuenta de Instagram @teampaleo_lbo.

