Una investigación llevada adelante por científicos del CONICET y académicos de la Universidad del Litoral determinó una presencia preocupante de agroquímicos en sábalos.
La conclusión es preocupante ya que se analizaron ejemplares a lo largo de 100 kilómetros, en la cuenca baja del rio Salado en la Provincia de Santa Fe; más específicamente antes de su desembocadura en el Paraná.
El informe científico dice que en todos los peces analizados encontraron glifosato y el segundo herbicida hallado con más frecuencia fue el glufosinato de amonio. Un dato alarmante es que en algunas piezas se encontraron nueve biocidas en cantidades preocupantes.
Los investigadores pusieron el ojo en el sábalo ya que es un ejemplar muy susceptible a la contaminación ya come del fondo, en donde se depositan los sedimentos contaminados. Otro punto que agrava esto es el contexto de sequía, ya que la bajante de las aguas concentra los herbicidas y plaguicidas.
El sábalo tiene un rol fundamental en la cadena alimenticia de su ecosistema, ya que los huevos y los más jóvenes sirven de alimento para peces carnívoros como dorados y surubíes.
Además, es un pescado que tiene gran consumo local como extranjero. Según datos del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca en 2019 se exportaron más de 23.000 toneladas de sábalo, una cifra que está en una caída abrupta. Esto se debe al contexto de sequía ,ya que el sábalo aprovecha las crecidas para desovar en aguas abiertas; y también a las vedas que no se respetan y diezman a la población. Producto de ello ya van tres periodos de reproducción que no son exitosos. Son las temporadas de desove de 2018-2019, 2019-2020 y 2020-2021.
Si a todo este contexto se le suma el entorno tóxico al que están sometidos la situación es alarmante para la especie. La misma que también, hay que decirlo, es parte de la dieta de lugareños y pescadores.

