




La localidad de Chañar Ladeado cumplió 26 años desde el inicio de sus primeras acciones en materia de separación de residuos, un esquema que se intensificó en los últimos años bajo la gestión del presidente comunal Federico Valle. En el marco del Día Mundial del Reciclaje, que tuvo lugar ayer domingo 17 de mayo, el Área de Ambiente local remarcó la continuidad de este proceso que involucra la clasificación de cartón, vidrio, aluminio y plástico por parte de los vecinos.
El sistema se apoya en una Planta de Reciclado local donde el personal comunal clasifica diariamente los materiales recuperados. Asimismo, la infraestructura ambiental incluye camas de lombrices destinadas a la producción de compost a partir de la recolección de desechos orgánicos.

Como parte de las estrategias de concientización, la Comuna implementa de manera regular jornadas de eco-canje en espacios públicos como la Plaza 25 de Mayo. Durante estos encuentros, los habitantes entregan materiales reciclables a cambio de plantines y compost producido en la misma planta, un mecanismo orientado a dinamizar los conceptos de reducción y reutilización.
Tratamiento de residuos rurales y tecnológicos
La política de reciclado sumó líneas de trabajo específicas para abordar pasivos ambientales complejos. A través de una articulación entre el Área de Ambiente, la Sociedad Rural local y la organización Campo Limpio, se realizan campañas periódicas de recepción de envases vacíos de fitosanitarios. En la última convocatoria, el operativo registró el acopio de 10.000 envases, lo que representó un total de 4.600 kilos de plástico retirados del circuito rural.

En paralelo, la administración de Federico Valle formalizó un convenio con la empresa Progeas para canalizar el tratamiento de Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos (RAEEs), una iniciativa coordinada junto al EcoClub Ecovida. El acuerdo establece que el personal de la planta comunal se encarga de la recepción, clasificación y acopio de los dispositivos en desuso, los cuales posteriormente se trasladan a una planta especializada para su desactivación final o reciclaje. Este circuito busca evitar que metales pesados, plásticos específicos y gases deriven en basurales a cielo abierto. Los vecinos pueden entregar este tipo de rezagos tecnológicos también en las jornadas de eco-canje vigentes.
