




Las bajas temperaturas registradas en los últimos días dispararon la demanda de gas en todo el país, lo que obligó a restringir el suministro de GNC en varias estaciones de servicio del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y del resto del territorio bonaerense. Para asegurar el funcionamiento del sistema energético, las autoridades priorizaron el abastecimiento de usuarios residenciales, hospitales, escuelas y otros servicios esenciales, afectando también a algunas industrias que registraron interrupciones en sus prestaciones.
A diferencia de lo que ocurre en Buenos Aires, la región sur de Santa Fe no reporta faltantes. Juan Manuel Rumín, representante de la Cámara de Estaciones de Servicio, Garajes y Afines de Rosario (Cesgar), llevó tranquilidad a los usuarios locales en declaraciones al diario La Capital de Rosario. El referente afirmó que ni Rosario ni el resto de la provincia de Santa Fe corren riesgo, por el momento, de verse afectadas por estas restricciones, aunque aclaró que el escenario siempre puede cambiar ante una eventual razón de fuerza mayor.
Rumín detalló al matutino rosarino que en todo el territorio santafesino el GNC se encuentra libre de cortes por cuestiones operativas y explicó el motivo de la crisis en la provincia vecina. Según el directivo, lo que ocurre en Buenos Aires se debe a fallas en la infraestructura de transporte de gas. Precisó que las estaciones de servicio de esa zona operan bajo un tipo de contratación que, ante una emergencia climática, las ubica un escalón más abajo en el esquema de prioridades de abastecimiento.
Esta situación de contingencia ante las olas de frío no es inédita en el país. El vicepresidente de la Cámara de Expendedores de GNC, Oscar Olivero, señaló que la producción del yacimiento Vaca Muerta es suficiente para abastecer el consumo local, pero advirtió que el cuello de botella se encuentra en las limitaciones del sistema de gasoductos. Argentina cuenta con capacidad para transportar 120 millones de metros cúbicos diarios, un volumen que cubre la demanda habitual durante ocho o nueve meses del año, pero que resulta escaso cuando el consumo residencial se eleva hasta un 70 % por encima de lo normal debido al frío extremo.
